La campaña de Trump: sorpresa tras sorpresa

la campaña de Trump
XAVIER DOMÍNGUEZ

Mucho se ha hablado de la campaña de Trump, antes, durante y después, y en cualquiera de los casos, el resumen de lo acontecido es “sorpresa tras sorpresa”.

Un advenedizo de la política ha puesto en jaque a todos los analistas, expertos y consultores de las múltiples disciplinas de lo que llamamos comunicación política. Pero, ¿cuáles han sido los motivos de una victoria contra todo pronóstico?

A mi entender son once las causas de la victoria, derivadas de una lectura que su equipo de campaña supo hacer.

Esta era una campaña blanca y lo supieron leer bien. Los principales afectados por la crisis del 2008 y no resarcidos en los consiguientes años eran lo que en Estados Unidos se conoce como hombre blanco, de entre 45 y 55 años, de estado industrializado, a quien la crisis lo descabalgó del sueño americano que ahora vivían otros, de otros países y en su nombre, pues abaratar el despido y contratar migrantes a sueldos reducidos fue lo que golpeó su expectativa, su futuro y su calidad de vida.

El Obamacare y la clase media americana. Una vez más, esa clase media blanca americana sufrió las consecuencias de una política social que defendía a los más desfavorecidos y castigaba a las clases medias, las cuales veían como se incrementaban sus seguros médicos por la mal llamada, aunque justificable, competencia del Gobierno a las mutuas privadas. Pues una parte del mercado de las aseguradoras médicas se iba al Obamacare generando una alza de los precios que pagaron los mismos, antes ya afectados por la crisis de empleo del 2008.

La sociedad americana es más machista que racista. Tanto es así, que las mujeres al casarse pierden su apellido de soltera, lo cual, sociológicamente, en otros países sería algo menos que una ofensa y en Estados Unidos resulta normal y legal. La defensa de las diferentes razas sobre las que se construye la América de hoy tiene una tradición y una organización que no tiene el feminismo.

El outsider anti establishment. La ola mundial en contra de lo establecido no evitó los Estados Unidos. Los Bush fueron los primeros en sufrirlo internamente y los Clinton en la elección general. El discurso predominante, previo a las elecciones, de que los Clinton y los Bush podían gobernar ocho años más de los veinte que ya lo habían hecho, abonó en esa idea que los Trump supieron leer a la perfección.

Todos los latinos no se sienten latinos y las minorías no suman mayorías. Ese fue el principal error de los demócratas en esta campaña, trabajar por sectores que juntos no sumaban y que además beneficiaban la evidencia de que los demócratas habían olvidado a los americanos por encima de los migrantes. Por otro lado, ser de origen latino no significa mantener las raíces, el idioma, la ideología o los intereses de origen, pues la mayoría de ellos se sienten americanos y, además, rechazan ser considerados latinos.

La sombra de Obama era más poderosa que la luz de Hillary. El carisma, la aprobación, la simpatía entre los demócratas y entre el público en general que tiene el presidente Obama dista mucho de la falta de aprobación de Hillary. La puesta en escena de ambos juntos sólo facilitaba evidenciar, que la oferta demócrata no era igual o mejor a lo que tenían, era francamente peor.

Gary Johnson. El candidato más progresista, sin duda, de esta elección, abiertamente de izquierdas –con todo lo de izquierdas que se puede ser en Estados Unidos– obtuvo un 3%, que fueron votos robados a Hillary Clinton. Ello hizo que, en estados clave como Florida, Hillary perdiera el voto popular por una diferencia inferior al 3%. La división de la izquierda, del progresismo o del anticonservadurismo una vez más se cobró otra víctima.

Hillary, tras las frases de Trump, pidió el respeto a las mujeres que ella misma no se tuvo. Este era uno de los más polémicos resultados de los focus groups, en los que ella era acusada de mantener el apellido de su marido, incluso después de la infidelidad de Bill Clinton, con el único objetivo de llegar a la Casa Blanca, lo que fue motivo de rechazo para la mayoría de las mujeres.

Trump encontró en la calle lo que le negaron en su partido. Este es el resultado más preocupante para los partidos clásicos en todo el mundo. Trump, siendo propietario del uso del nombre y del logotipo tras ganar las primarias, decidió hablarle a los 70 millones de americanos descontentos con el rumbo económico del país, así como con los conflictos y competencias entre americanos de origen y migración masiva, y no a los escasos militantes de “su partido”, que bajo ningún concepto iban a votar demócrata.

Las encuestas son públicas pero el voto es secreto. Una vez más, el uso de las encuestas para ejercer un proceso de comunicación política quedaron en evidencia. Insisto en que las encuestas estaban dentro del margen de error, lo que no ha sido profesional ha sido el uso partidario que se ha querido hacer y la consideración de las encuestas como predicciones en lugar de como resultados a la fecha.

Deporter in Chief. Así es considerado Obama por muchos latinos. 2,8 millones de deportados resultan un récord histórico de expulsión de migrantes de los Estados Unidos. Ello dificultaba mucho el discurso de los demócratas como partido que defendía los intereses de los migrados, pues las cifras, evidenciaban que Barack Obama ha sido el presidente que más personas ha expulsado en un periodo de gobierno.

En conclusión, analizar Estados Unidos desde Europa es un craso error. Como analizar Estados Unidos desde la perspectiva de las ideologías clásicas de izquierda y derecha. Al final, la receta de esta elección era clara y sabida desde 1992 por parte de Bill Clinton: “It’s the economy, stupid”. Y fueron los bolsillos de los americanos los que votaron, no sus corazones.

Xavier Domínguez es consultor y publicista político. Presidente de WishWin. (@xavierdominguez)

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