La división que los unió

johnson cameron

VÍCTOR SANTANA LORENZO

Puede ser que en la Europa continental tener opiniones distintas no encaje con nuestro encuadre. Al fin y al cabo en España, por ejemplo, siempre hemos sido de azules o rojos, de merengues o de azulgranas. Pero tenemos que empezar a darnos cuenta de que pensar de manera diferente no es malo. Al contrario. De hecho, es lo que nos motiva para avanzar y para mejorar, lo que nos ayuda a ser más competitivos y lo que nos hace buscar en nuestro cerebro motivos y argumentos que nos den la razón frente a quien tenemos delante.

Aunque cada vez más ciudadanos piensan de esta manera, la mayoría de analistas, expertos y periodistas aún siguen pensando que la diferencia de opiniones en un partido político es un desastre que puede acabar rompiendo el partido, el país y, si hacemos caso a los más catastrofistas, también la sociedad. Y esto mismo fue lo que vaticinaron para el Reino Unido, para el Partido Conservador y para la sociedad británica.

Sí, aseguraron que el Partido Conservador se iba a dividir, que no encontraría a nadie para asumir el liderazgo y que le costaría mucho volver a ganar unas elecciones en un futuro. Pero ahí siguen, y mucho más fuertes que nunca.

¿Por qué? Porque los “expertos” se han vuelto a equivocar, tal y como viene ocurriendo una y otra vez en los últimos años, ya sea con sus recetas frente a la crisis económica, la inmigración, los conflictos armados y las supuestas democracias alteradas, el euro, las encuestas, el brexit, etc. Nuevamente y con esa soberbia que les caracteriza, la mayoría auguró la desmembración de uno de los partidos más conectados con la ciudadanía del mundo: el Partido Conservador y Unionista Británico.

Pero ahí está el partido, a las puertas de agosto de 2016 con un nuevo liderazgo apoyado por todos. Un liderazgo que se había posicionado a favor del remain de cara a un referéndum que, de la noche a la mañana y a pesar de las distintas opiniones y de las disputas dialécticas internas durante la campaña, ha unido a todo el partido y lo ha llevado a un nivel de dominio total de la esfera política, con un Partido Laborista en decadencia y que ya no representa a los trabajadores, y un UKIP que ya no tiene razón de ser. Es ahora cuando el Partido Conservador puede enfilar un camino de años y años de victorias electorales.

Es cierto que el partido se partió en dos durante la campaña, pero precisamente ese hecho ha favorecido su nueva posición de dominio, pues en realidad han sido los conservadores de ambos lados los que han dominado el debate y liderado a los británicos en ambas posturas, la de irse y la de quedarse.

Al final, ni traiciones, ni disputas: las dos partes se habían posicionado desde que Cameron aceptó incluir el compromiso de un referéndum en su manifiesto de cara a las elecciones generales de 2015. Y así fue como un hombre que no quería abandonar la Unión Europea fue quien, para representar a todo su partido y dar espacio a una demanda de la sociedad, decidió asumir como compromiso para la legislatura ese referéndum que ha cambiado la Historia, no sólo del Reino Unido, sino también la de todos los europeos.

Cameron confió en que sería capaz de convencer a la gente y en que podría conseguir un acuerdo favorable. Confió también en los asesores que le decían que la opción del brexit nunca podría ganar. Pero poco a poco, los argumentos del remain fueron cayendo. Los acuerdos con los Veintisiete no fueron suficientes.

Y entonces pasó lo inevitable: una mayoría de las bases, apoyada por una minoría de cargos y diputados del partido, consiguió darle la vuelta a las encuestas con promesas de un futuro más libre, más abierto al mundo, en donde la inmigración no sólo provenga de Europa, sino de todos los continentes del mundo. Y así convencieron a los más de diecisiete millones de ciudadanos británicos que salieron en masa a votar por la libertad de poder elegir y despedir a quienes hacen sus leyes.

¿Qué podemos aprender de un partido mayoritariamente pro brexit que, sin importar sus diferencias, ha arropado a la remainer Theresa May? ¿Y de una nueva primera ministra que, sin atender a las disputas de estos últimos meses, ha confiado en sus opositores para tomar las riendas del viaje más difícil del Reino Unido en el último siglo?

Los que estáis leyendo esto ya sabéis lo que podemos esperar. Y seguro que igual que a mí, os llama la atención ver a unos políticos a la altura de su país y de su ciudadanía. Y es que, al fin y al cabo, lo que estamos viendo es un partido político crítico, como siempre lo ha sido, pero unido en sus diferencias y que tomará las decisiones pensando en el 52% de ciudadanos que votó a favor del brexit, pero también en el 48% que votó en contra.

Somos esclavos de las definiciones de las palabras, pero muchas veces no nos damos cuenta de que para estar unidos hay que discutir. Y que aquellos que no discuten, por muy unidos que estén, nunca podrán representar a todos.

Víctor Santana Lorenzo es experto en Relaciones Internacionales, graduado en Administración y Gestión Pública y master en estudios árabes e islámicos contemporáneos. Actualmente es asesor en el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos en el Parlamento Europeo. Apasionado de Europa, no de la Union Europea. (@VictorMSantana)

Descargar el PDF

Ver el resto de artículos del Especial Brexit.

Fuente de la imagen: cityam.com