La paradoja de Merkel

German Chancellor and leader of the Christian Democratic Union (CDU) Angela Merkel gestures during the second day of the CDU party congress in Karlsruhe, Germany December 15, 2015. REUTERS/Kai Pfaffenbach   TPX IMAGES OF THE DAY - RTX1YQ8Q

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FRANCO DELLE DONNE

Angela Merkel es la política más exitosa de Alemania. Ha ganado tres elecciones federales consecutivas, la última en 2013 con más de 15 puntos de diferencia respecto de su inmediato perseguidor. Pese a gobernar su país desde hace más de diez años continúa siendo la política mejor valorada. Si en Alemania se eligiese directamente al canciller, ella conseguiría el 60% de los votos. A nivel nacional las encuestas le otorgan desde mediados de 2014 más del 40% de intención de voto. Estos datos indican que Merkel es un cuadro político practicamente invencible.

Sin embargo, todos tenemos un punto débil. Y la líder conservadora no es la excepción. Desde hace tiempo su propio partido político, la Unión Demócrata-Cristiana (CDU), no logra hacer pie a nivel regional, metropolitano e incluso europeo. Casi como una ley de la física, cuando en el cartel electoral de la CDU aparece un candidato que no es Merkel, la intención de voto cae. Y mucho.

Lo paradójico de este rendimiento dispar es que coinciden en su punto de inicio. La progresiva y constante caída de la CDU comienza en 2005, justamente el año en el que Merkel es nombrada canciller de Alemania. La Unión bajó su rendimiento en 25 de las 34 elecciones regionales celebradas entre 2005 y 2015, entregó un total de seis gobernaciones y pasó de formar parte de doce gobiernos a sólo participar en siete, dos de ellos como socio minoritario de coalición bajo el Partido Socialdemócrata (SPD).

¿Cómo se explica esta paradoja? ¿Es posible encontrar alguna relación entre el aparentemente inacabable éxito de la canciller y el descepcionante desempeño de su fuerza política? ¿Qué papel juega la personalización de la comunicación? ¿Existe la CDU sin Merkel?

La estrategia de la agenda permeable

Nadie puede discutir que Merkel es una excelente comunicadora. La agenda-building y la agenda-cutting son su especialidad. En más de una ocasión ha logrado desviar la atención de los medios de comunicación y por consiguiente de la opinión pública. ¿Su secreto? Sabe leer muy bien el tacto de la sociedad alemana. De hecho, el semanario Der Spiegel ha informado que Merkel recibe semanalmente encuestas que sondean las percepciones de los alemanes sobre declaraciones, posiciones y debates de todos los actores políticos, incluyendo a la canciller, claro. Merkel sabe qué decir y cuándo hacerlo.

Un ejemplo de ello se observó durante la campaña de 2013 cuando reemplazó el tema del escándalo por espionaje estadodunidense en suelo alemán por el debate sobre la suba de impuestos. Conclusión: Si bien el espionaje tenía que ver con la vida privada de los alemanes, los impuestos tenían que ver con algo todavía más sensible, su bolsillo. No hace falta agregar entonces la famosa frase de Clinton que cualquier lector de Beerderberg conoce.

Otra especialidad de Merkel es saber detectar cuáles temas incorporar a su agenda y cómo encuadrarlos para adaptarlos a su discurso. Incluso cuando dichos temas pertenecen a los socialdemócratas, competidor político de la CDU, el otro Volkspartei (catch-all-party) de Alemania. Tal vez empujada por el hecho de compartir su primer gobierno (2005-2009) con el SPD, Merkel se vio obligada a tomar temas de la agenda de su enemigo socialdemócrata, socio de coalición en aquel tiempo. Lo interesante fue que esa lógica se convirtió en rutina y cuando el SPD advirtió la situación ya era tarde. Merkel estaba creciendo hacia el centro y literalmente cooptando su agenda política.

Ahora bien, este tipo de estrategia comunicacional de agenda flexible, que le permitió a Merkel captar electorados amplios, tiene dos consecuencias: 1- los ya mencionados niveles estables de intención de voto en torno al 40%; y 2- la focalización de la comunicación en la canciller.

La CDU: Un partido perdedor con una líder ganadora

Alemania posee un sistema de partidos políticos fuerte. Si bien existen los nombres propios con un peso específico importante, la política se canaliza a través de los partidos y éstos poseen un rol fundamental en la producción y ordenamiento ideológico de sus decisiones políticas. Esto ha cambiado. La „era Merkel“ ha venido a modificar la forma de hacer política y por lo tanto de comunicar políticamente en Alemania. Mediante su estrategia de agenda flexible Merkel ha desarrollado una imagen de política pragmática alejada de los conflictos ideológicos. La canciller evita los conflictos y reencauza los debates. Ella se ubica por encima del eje izquierda-derecha y cualquier discusión o escándalo que ponga en riesgo su legitimidad es trasladada a ministros, incluso de su partido, o al compañero de coalición de turno. Una eficiente receta para evitar el problema de atribución de responsabilidades.

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Su partido ha fomentado este crecimiento del personalismo. Nadie ha cuestionado que Merkel aglutine la atención de manera desproporcionada y le quite espacio a otros dirigentes y por lo tanto a la CDU. Posiblemente nadie se ha animado a ello. Esta actitud pasiva y cómplice de los conservadores ha convertido a Merkel en la estrella en desmedro del protagonismo del partido.

La CDU pareciera desmoronarse mes a mes. Cada elección regional se convierte en una nueva catástrofre para los conservadores. Si bien existen excepciones, es casi una regla que la Unión pierda votos en relación a la elección previa, al menos desde 2005. A este paso los conservadores han perdido paulatinamente el gobierno en seis regiones y solo han conseguido ingresar a uno.

El desplome de la CDU no es abrupto. No equivale a lo que sucedió con los liberales del FDP o con el Partido Pirata, ambos actualmente luchando por sobrevivir. Pero no por ello deja de ser un problema grave. Es que durante la “era Merkel” (2005-continúa) la CDU no solo cedió gobernaciones, sino que perdió lugares de poder simbólicos, por ejemplo en las mesas de negociación de coaliciones, y fácticos, en el caso de la composición del Bundesrat, la cámara alta alemana.

gobiernos regionales alemania

Para explicar este proceso es posible enumerar una serie de factores, a saber: 1- la debilidad de los candidatos presentados, 2- la agenda electoral regional, 3- errores en la campaña electoral, entre otros. Cada uno de ellos han afectado en mayor o menor medida el desempeño de la CDU en las distintas elecciones regionales. Sin embargo, todos ellos tienen un denominador común: la falta de estrategia regional de los conservadores. La CDU ha invertido todo su repertorio en la imagen de Angela Merkel. Los contenidos se han ido desvaneciendo y la canciller se ha convertido en el mensaje de la Unión. La CDU ya no tiene soluciones para los problemas de la gente, sino que es Merkel quien los tiene. Esta situación trasladada al nivel regional se traduce en una incapacidad para transmitir contenidos, básicamente porque no los hay, pero esencialmente porque no existe una estrategia general de comunicación que colabore con la tarea de elaborar y trabajar esos contenidos, por un lado, y de convencer al elector, por otro. Si no fuese ridículo, las CDUs regionales deberían plantearse un slogan como este: „Vote CDU. Somos el partido de Merkel.“

¿Existe la CDU sin Merkel?

El escenario actual de la política alemana pareciera indicar que los intereses de los ciudadanos coinciden con las propuestas socialdemócratas. Sin embargo, gran parte cree que Merkel es la indicada para llevar adelante estas políticas. La canciller sabe solucionar problemas y tomar decisiones correctas. Es por eso que la “era Merkel“ finalizará cuando ella lo decida. Nadie en Alemania está dispuesto a forzar un cambio político brusco y tampoco hay opciones aceptables a la vista.

Los socialdemócratas podrán comenzar a tener esperanzas de recuperar el puesto de canciller solo cuando la líder conservadora decida retirarse. Hasta que ese día llegue, deberán conformarse no bajar del 25%. En tanto los conservadores deberán replantearse seriamente cuál será el nuevo perfil de su partido, ya que hoy nadie es capaz de responder esta pregunta: ¿Qué es la Unión Demócrata-Cristiana sin Merkel?

Franco Delle Donne es consultor en comunicación y doctorando en comunicación política por la Freie Universität Berlin. Desde 2013 lleva adelante la web eleccionesenalemania.com @fdelledonne
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