Nigel Farage: el soldado de trinchera del ‘Brexit’

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LUCAS GUARDO

Las imágenes hablan por sí solas: de un lado, Nigel Farage delante del escandaloso cartel que presentó días antes del referéndum sobre el ʻbrexitʼ que exhibe una larga fila de refugiados en Eslovenia bajo la consigna “Breaking point: the EU has failed us all”; del otro, Donald Trump cantando junto a sus militantes “build that wall” para poner un freno a la inmigración ilegal desde México.

Sin profundizar sobre los motivos que llevan a un importante número de electores a inclinarse por estas opciones (se lo dejo a los amigos sociólogos), es oportuno entender cómo se están instigando y estimulando los sentimientos xenófobos desde las campañas electorales. Con el foco en el Reino Unido, pero sin dejar de tener en cuenta que se trata de un fenómeno más amplio: Marine Le Pen en Francia, Geert Wilders en Holanda, Jörg Meuthen y Frauke Petry en Alemania.

Farage es el principal dirigente del partido de ultraderecha UKIP. En esta nota, un excompañero de colegio cuenta que en la niñez, al cruzarse con niños de la colectividad judía, les decía “¡Hitler tenía razón!” o “¡A las cámaras de gas!”. Más allá de la fiabilidad de la fuente, es innegable la coherencia de Farage a lo largo de su carrera.

MEMES FARAGELos memes aparecieron inmediatamente.

Esto explica que, más allá de sus reiterados intentos, no haya sido incluido en la campaña oficial del “Vote Leave”, encabezada por el exalcalde de Londres Boris Johnson.

Las posturas nacionalistas y xénofobas de Farage no entraban en el dibujo que hicieron los estrategas del ʻbrexitʼ, focalizado en la principal preocupación de los británicos según las encuestas: la economía, atacada con la consigna “al Reino Unido le cuesta 350 millones de libras semanales ser parte de la Unión Europea”.

Para simplificar, pertenecer a la UE repercute de manera directa y negativa en los recursos del Reino Unido, los cuales podrían destinarse, por ejemplo, a la salud pública. Donde dice salud pública, léase cualquier causa social que movilice. Ese fue el recorrido argumental del ʻbrexitʼ oficial.

ISSUES

Por su parte, la campaña clandestina de Farage agregó dos temas a esta ecuación: delegar competencias en un órgano supranacional como la Unión Europea afecta a la soberanía nacional, principalmente por la imposibilidad de controlar las fronteras. La inmigración indiscriminada afecta a la economía y a la seguridad de los británicos. De esta forma incluyó el segundo y tercer tema que más alertan a los ciudadanos.

“Queremos recuperar el control de nuestras leyes, nuestro presupuesto y nuestras fronteras, ¿qué tiene de malo? Sólo los ricos y los poderosos, desde sus casas de cinco millones de libras, no entienden los efectos devastadores que la inmigración tiene para la gente corriente”, explica Farage en esta entrevista.

Definidos los temas de campaña, analicemos a quien se dirige, lo cual se desprende del párrafo at supra: la clase trabajadora y los dueños de pequeños negocios, que ven en el inmigrante una amenaza a su situación económica.Cameron tiene a todo el ‘establishment’ de su lado, nosotros al pueblo. Y el pueblo está harto de la inmigración sin control. Prepárense para llevarse una sorpresa”, anticipó antes de la elección.

En la encuesta realizada por la consultora YouGov en la previa del referéndum, ya se observaba las diferencias en el voto según el nivel de educación. Mientras el 52% de los integrantes de la franja ABC1 de mayores ingresos elegían quedarse (36% a favor de irse); en el otro grupo, el C2DE de menores ingresos, se invertía la proporción: el 32% se inclinaba por el ʻremainʼ y el 50% por el ʻleaveʼ.

La discordancia en la estrategia electoral de los abanderados del ʻbrexitʼ tuvo otra consecuencia en los temas de campaña, más palpable para los especialistas que para la ciudadanía, al menos en esta elección: política versus antipolítica.

Farage lo aprovechó para sacar rédito personal posicionándose en las antípodas de su rival interno (Johnson) y externo (Cameron). “Está claro que esta campaña no se puede ganar desde Westminster con líderes de Westminster. Lo que la impulsa es el viento de la antipolítica, que asusta a los políticos tradicionales”.

Sin embargo, más allá de estos roces, resulta difícil entender la victoria del ʻleaveʼ sin la existencia de las dos campañas paralelas. Y volvemos a la comparación con Trump, quien sufre este problema en carne propia: los discursos nacionalistas y xenófobos tienen una capacidad de persuasión muy alta entre afines, pero también un techo muy marcado. Es complicado imaginar que un indeciso se incline por una opción tan radical.

En síntesis, el ʻbrexitʼ no hubiera sido posible sin Nigel Farage. Pero tampoco si su posición hubiera sido asumida por la campaña oficial del ʻleaveʼ.   

El 4 de julio, tras cumplir con su objetivo de sacar al Reino Unido de Europa, Farage renunció a la conducción de su partido. Lo hizo argumentando que quiere recuperar su vida, así como lo consiguió con el país. Sin embargo, dejó una puerta abierta para el caso de que el gobierno no acate la decisión de la mayoría de los británicos. Teniendo en cuenta que es la tercera vez que renuncia a su partido (una de ellas rectificada tras las peticiones de sus compañeros), todo hace presumir que esta historia recién comienza. Al igual que la del ʻbrexitʼ.

Lucas Guardo es asesor de comunicación política en Ideograma. (@guardolucasok)

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