Poder con aroma de Mujer

Gisela Rubach

GISELA RUBACH

Desde la antigüedad la mujer fue concebida como propiedad del hombre, desde la infancia hasta la madurez cuando se convertía en una extensión del hombre a su servicio. Con el paso del tiempo y con los cambios tecnológicos, económicos, sociales y políticos, la mujer ha podido ocupar mejores posiciones en la toma de decisiones de las sociedades.

Uno de los principios básicos de la democracia, independientemente de su madurez, es la igualdad de poder participar tanto hombres como mujeres en las decisiones de la comunidad. En este sentido la importancia de continuar formando una cultura democrática de género con el fin de lograr una sociedad más justa y democrática.

La conquista por el lugar que tiene la mujer en la sociedad no ha sido sencillo y rápido. Han pasado 178 años desde que la mujer ejerció el voto por primera vez en el mundo, existen avances pero aún no son suficientes para hablar de equidad de género en nuestras sociedades. Por ello es necesario plantear los retos y las oportunidades que tiene la mujer con el fin de esbozar su ascenso en las esferas políticas.

El poder como instrumento

Hoy el poder no debe ser entendido como el fin último, por el contrario debe ser entendido como el instrumento mediante el cual la mujer puede llegar a un fin mayor, el bienestar colectivo. El problema radica en que el 99% de las personas, tanto hombres como mujeres que logra tenerlo, no resiste sus encantos y termina prevaleciendo el bien inmediato.

En este sentido radica la importancia de construir una nueva forma de ejercer el poder. La oportunidad la tiene aquella mujer que esté preparada para ejercerlo con inteligencia, audacia y sobre todo sensibilidad.

Una de las máximas en política es que el poder no contempla vacíos, los huecos siempre son llenados. Por ello el poder siempre es efímero y egoísta. El reto es conquistar dicho poder y usarlo como instrumento para impulsar al resto de la mujeres.

La mujer en el ámbito internacional

En el ámbito internacional el número de mujeres que ha alcanzado el poder ha ido en aumento. Hoy la segunda persona más poderosa del mundo es una mujer, la canciller alemana, Angela Merkel, quien ha estado en el top 10 de la revista Forbes en los últimos 12 años. De acuerdo a dicha revista la segunda mujer más poderosa es Hillary Clinton, posiblemente la primer presidenta de Estados Unidos de América.

En la lista se encuentra también Melinda Gates, Janet Yellen, Mary Barra, Christine Lagarde, Dilma Rousseff, Sheryl Sandberg, Susan Wojcicki y Michelle Obama.

Otra de las mujeres más poderosas es la monarca Isabel II de Inglaterra, la cual ostenta el trono desde hace más de seis décadas en uno de los países más fuertes e influyentes del mundo.

En el ámbito político, son 10 mujeres que han estado al frente de un estado en América Latina.

PRESIDENTAS PAÍS AÑO
Isabel Perón Argentina 1974
Lidia Gueiler Bolivia 1979
Violeta Chamorro Nicaragua 1990
Rosalía Arteaga Ecuador 1997* 2 días
Janet Rosemberg Guyana 1997
Mireya Moscoso Panamá 1999
Laura Chinchilla Costa Rica 2010
Cristina Fernández Argentina 2007 y 2011* reelegida
Dilma Rousseff Brasil 2011 y 2014 * reelegida
Michelle Bachelet Chile 2006 y 2014

Respecto a la participación que tiene la mujer en los congresos del mundo el tema de paridad de género aún es un tema pendiente que se encuentra vinculado definitivamente a desarrollo, cultura y educación.

REGIÓN CÁMARA BAJA CÁMARA ALTA / SENADO AMBAS CÁMARAS
Países nórdicos 41.1%
América 27% 25.7% 26.8%
Europa OSCE incluidos nórdicos 25.7% 24.2% 25.4%
Europa OSCE excluidos nórdicos 24.2% 24.2% 24.2%
África subsahariana 23.3% 22.0% 23.1%
Asia 19.3% 16.2% 19.0%
Estados Árabes 19.1% 11.9% 19.9%
Pacífico 13.4% 36.0% 15.9%

Fuente: Inter-Parliamentary Union, 2015.

Existen casos de éxito como Ruanda donde las mujeres ocupan el 63.8% de los puestos parlamentarios, una cifra sin precedentes que consiguió ubicar dicho país como el único del mundo con un parlamento con mayoría femenina. Andorra es otro ejemplo donde el parlamento está compuesto por 50% de mujeres.

El caso de México

Existen avances en materia de género en México, uno de los ejes de la nueva Reforma Político Electoral es la paridad de género, la cual obliga a los partidos políticos a presentar candidaturas al cargo de diputado (de mayoría relativa y de representación proporcional) con fórmulas de propietario y suplente del mismo género.

México no es la excepción en el ascenso de la mujer en la política, en la historia moderna ha tenido cinco candidatas a la Presidencia de la República, sin embargo, sólo una de ellas con posibilidades reales de ganar en el año 2012 con la postulación de Josefina Vázquez Mota por el partido gobernante.

Respecto a la participación electoral, de acuerdo al Instituto Nacional Electoral, en dicha elección presidencial el 66% de las mujeres votaron, mientras que en el caso de los hombres fue el 57.7%

México cuenta con sólo una Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (Margarita Beatriz Luna Ramos). En el Senado de la República las mujeres representan el 42.1% de su composición, mientras que en la Cámara de Diputados es el 42.2%.

En el ámbito estatal, hoy tenemos sólo una gobernadora en todo el país, Claudia Pavlovich en Sonora). Han sido pocas las mujeres que han logrado ocupar el máximo puesto político para una entidad federativa en México.

GOBERNADORA ENTIDAD FEDERATIVA PERIODO
Griselda Álvarez Colima 1979-1985
Beatriz Paredes Tlaxcala 1987-1992
Dulce María Sauri Yucatán 1991-1994
Rosario Robles Distrito Federal 1999-2000
Amalia García Zacatecas 2004-2010
Ivonne Ortega Yucatán 2007-2012
Claudia Pavlovich Sonora 2015 – actual

 

Otro indicador de la mujer en la política mexicana es la composición del gabinete del Presidente de México, en el cual existen 2 secretarias de estado y una procuradora. Claudia Ruiz Massieu es Secretaria de Relaciones Exteriores, Rosario Robles es Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, así Arely Gómez como Procuradora General de la República.

Es tiempo de cambiar estereotipos

Cambiar estereotipos no es un tema sencillo y mucho menos rápido. Es un proceso en el cual intervienen distintos factores entre ellos el cultural, educativo, económico y familiar. Por ser de esta índole el tema debe ser tratado desde la raíz, es decir, la educación que se recibe en casa, donde los padres son los principales responsables de contribuir a educar a sus hijos en un ambiente más incluyente, tolerante y no discriminatorio.

Con el paso del tiempo los roles que ha tenido la mujer han cambiado y con ello su comportamiento en la sociedad. La mujer actual tiene distintos roles entre ellos, la profesionista trabajadora, la cónyuge, la madre, la administradora del hogar y la mujer.

Una de de las frases que solemos usar para resaltar los logros de una mujer ocurre cuando se habla de un hombre: “Detrás de un gran hombre hay una gran mujer”. No hay forma de lograr cambios en ninguna arena si no se está convencido de lo que se es y quiere. Pueden existir dudas o interrogantes, sin embargo, dos aspectos que deben estar presentes siempre son decisión y actitud. Hoy la mujer tiene que dejar de ser espectadora y pasar a ser protagonista.

Campañas con aroma de mujer

Uno de los irrenunciables que debemos procurar en este camino consiste en formar mujeres competitivas que puedan ganar campañas. Para ello, es necesario capacitar cuadros que permitan desarrollar habilidades y conocimientos en la arena electoral.

Una de las máximas en marketing político es “La gente olvida lo que dices, la gente olvida lo que haces, pero nunca olvida lo que le hiciste sentir”, en este sentido, la mujer tiene una capacidad única para poder persuadir al electorado, sin embargo, muchas veces por falta de capacitación o por cubrir una cuota de género no logra obtener buenos resultados.

En la mayoría de las sociedades el actor con menor credibilidad y confianza es el político que generalmente es asociado a un hombre. Dicha aseveración del imaginario colectivo no significa que las mujeres no sean corruptas, sino obedece a una falta de oportunidades a lo largo de la historia. Un ejemplo donde la corrupción no es sinónimo de hombres, son las últimas crisis políticas de las únicas presidentas latinoamericanas, Bachelet y Rousseff.

No se trata de saber quien es más honesto, si la mujer o el hombre, se trata de aprovechar el beneficio de la duda que tiene el género femenino en este tema.

Algunas consideraciones básicas que deben considerar en una campaña electoral son:

– Conocer el área y el contexto

– Entender quién soy

– No utilizar el género como el tema central en propuestas

– Entender que quiere el electorado

– Ubicar el escenario y sus actores

– En política como en la vida siempre estamos vendiendo algo

– Generar la necesidad, pero también el anhelo

– Impactar

– Rodearse de un equipo multidisciplinario y profesional

– Disciplina. Nada es gratis, el talento sin disciplina no llega a ningún lado.

– Poner los pies en la tierra

Los retos

  1. No es una lucha contra el hombre. El día que dejemos de pensar que estamos en una constante lucha entre hombres y mujeres podremos lograr mejores resultados. No se trata de dejar de lado a los hombres. No hay mejor manera de lograr las cosas que trabajar en equipo, por ello, la importancia de conciliar el tema de genero y aprender a trabajar en equipo fomentando esquemas de colaboración entre hombres y mujeres.

El presidente de la ONU, Ban Ki-moon dijo “el mundo nunca alcanzará el ciento por ciento de su potencial si se continúa excluyendo al 50 por ciento de la población mundial”.

Uno de los errores que solemos tener es pensar que el rival a vencer es el hombre, no, el rival a vencer es uno mismo. Cualquier cambio debe surgir de uno mismo. Primero que todo debemos conocernos, para poder atrevernos a realizar las cosas.

  1. La educación. Debe ser en el centro de partida de todo este proceso de ascenso de la mujer entendido como la única manera de garantizar resultados. La educación debe ser entendida como el desarrollo habilidades y conocimientos en una institución, pero también como la formación y desarrollo en un hogar.
  1. Fomentar el liderazgo. La formación y motivación de liderazgos es clave para continuar el ascenso de la mujer en todas las esferas sociales, económicas, políticas y culturales. Hoy el mundo reclama liderazgos éticos, responsables, incluyentes y visionarios.

Si bien hay cambios y avances en la materia, es importante examinar cada caso y analizar si los liderazgos que se están formando corresponden a liderazgos naturales o a liderazgos que obedecen a una cuota de género.

  1. Solidaridad entre mujeres. Uno de los principales problemas que ponen en riesgo la continuidad de la mujer en puestos de toma de decisiones en cualquier ámbito es la solidaridad entre el propio género.

Debemos entender que no se trata de llegar, sino de lograr permanecer. En un discurso la presidenta de Chile, Michelle Bachelet en la ONU dijo “Si una mujer entra a la política, cambia la mujer, si muchas mujeres entran a la política, cambia la política”.

  1. Incrementar la participación de la mujer en los partidos. La participación de la mujer al frente de una estructura partidista es de suma importancia, ya que son ellas las que más votan (al menos en el caso mexicano).
  1. Finalmente, el reto es trabajar con un sello propio, la transparencia. Con todos los cambios tecnológicos que han ocurrido en la última década las sociedades cada vez se encuentran mejor comunicadas y con mayor acceso a la información. En este sentido, la transparencia y rendición de cuentas es el tema que más apremia la sociedad.

Las oportunidades

Vivimos en sociedades donde día con día prevalece un sentimiento de enojo y frustración hacia la clase política que se refleja en el ánimo de la gente de diferentes formas. Ante dicho humor social que no es propio de una región, la clase política no ha puesto hincapié en mejorar dicha situación, al contrario ha contribuido a exaltarlo , lo cual ha provocado la detonación de crisis en todos los niveles.

Ante dicho escenario, la incursión de la mujer en la política en puestos de elección popular es una gran oportunidad ya que el principal problema de todo político es generar confianza. Por ello, la mujer tiene un bono que debe utilizar y que la pone ante la sociedad como una opción diferente frente al sistema.

Existen atributos que sólo una mujer puede tener y no los ha sabido comunicar. No se trata de comportarse o adoptar las formas o modos de los hombres, es un error que suelen cometer las mujeres que tienen la oportunidad de liderar algún proyecto.

La mujer una vez en el poder, tiene la obligación de hacer las cosas impecables. No olvidemos el bagaje histórico que precede a muchas personas para lograr lo que existe. Las mujeres tienen la oportunidad de crear un liderazgo basado en la transparencia y la capacidad de dar resultados.

Para las mujeres la mayor y mejor oportunidad es hoy y siempre tendrá un gran encanto, sensibilidad y cercanía, el poder con aroma de mujer.

Gisela Rubach es Maestra en Administración por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Es la estratega política más reconocida de México con más de 300 campañas políticas en México, Centro y Sudamérica. Actualmente es Directora General de Consultores y Marketing Político, así como creadora y coordinadora de los Diplomados y Seminarios de Marketing Político en el ITAM. @GiselaRubach
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