Reseña: “Construir pueblo. Hegemonía y radicalización de la democracia”, de Íñigo Errejón y Chantal Mouffe

Construir pueblo. Hegemonía y radicalización de la democracia

MIREIA CASTELLÓ

La conversación es quizás una de las formas más genuinas de practicar política, ya sea entre iguales, para consensuar posiciones, o con adversarios, para contrastar y avanzar posiciones. Por tanto, trasladar una conversación al papel, en forma de libro, acentúa aun más su carácter eminentemente político. Por que en una conversación narrada los roles y la toma de posición frente el relato se multiplican; los autores también son protagonistas y los lectores, además, somos espectadores.

Es el caso de “Construir pueblo. Hegemonía y radicalización de la democracia”, editado por Icaria, donde Íñigo Errejón y Chantal Mouffe protagonizan un largo y profundo debate en el que ponen sobre la mesa sus referentes teóricos e intelectuales, sus anhelos políticos y personales, con una constante referencia a Ernesto Laclau, marido de Mouffe, fallecido en 2014, y autor junto a ella de “Hegemonía y estrategia socialista”, obra que ha cobrado actualidad al ser tomada como referencia para el análisis de la teoría de la hegemonía.

Las reflexiones entorno a qué es y qué representa lo político, se intercalan con las experiencias personales entorno la misma práctica política, analizando su naturaleza relacional y destacando las dinámicas antagonistas que se dan en su construcción. Por que la política, en su esencia, es un reconocimiento del conflicto, de la diferencia que representa lo otro. Y una vez aceptado el antagonismo se dan las condiciones para pensar como organizar la convivencia y el reconocimiento de las distintas legitimidades. Por que la política es partisana, en el sentido que implica “tomar partido” y contribuir a la creación de identidades colectivas. En este punto, Mouffe señala que las identidades se construyen de forma relacional, hecho que puede comportar ventajas al liberar de etiquetas a los individuos que se implican en política, superando así el tradicional esencialismo de determinados sectores de la izquierda.

Pero si hay un tema que destaca de forma especial en “Construir pueblo” es el debate entorno la construcción de la hegemonía. En este sentido, Errejón establece, a modo de metodología, los distintos niveles del proceso: “la encarnación del universal por un particular, la capacidad de seducción y creación de consentimiento, y la construcción del propio terreno de disputa”.

En un contexto de crisis de legitimidad del sistema se establecen las bases y se abre la posibilidad de la disputa para la construcción de una hegemonía alternativa. Por tanto, el combate tendría lugar en el campo de la hegemonía dominante, especialmente propiciado por el cuestionamiento del sistema vigente. Este tránsito hacia la hegemonía se inicia con la reflexión sobre como un grupo social es capaz de convertir sus ideas en conceptos universales, presentar sus intereses como los intereses de todos, como el interés general. En este sentido, surge uno de los elementos clave para la sostenibilidad del proceso contrahegemónico: salir del “espacio de la lucha” y formular propuestas para las mayorías políticas; es decir, tener la voluntad y la capacidad de conectar con amplios segmentos de la sociedad. Por que para la construcción política de la hegemonía, hay que ir más allá y propiciar, en términos de Gramsci, una reforma moral e intelectual, un nuevo tipo de sociedad, de cultura; tal como señala Mouffe, “es en el campo cultural donde tú puedes subvertir el sentido común”. Por que no hay posiciones políticas dadas, sino que éstas se construyen y se transforman, son flexibles por que no existe un orden político natural, siempre existe una alternativa. Por tanto, según Errejón, uno de los retos es la capacidad de conectar con el momentum de la sociedad, realizar un diagnóstico sobre el contexto social y cultural y prestar atención a como se conforman los “sentidos” que dan forma a la realidad según los “dominantes”, por que, como responde Mouffe, “en la lucha para rearticular los significantes clave hay que contar siempre con la respuesta de los adversarios” y prever que pueden mimetizar las prácticas contrahegemónicas, como el aprendizaje “de que no deben parecerse a ellos mismos”.

En “Construir pueblo” se reconocen los caminos recorridos por Errejón y Podemos durante la contienda política y electoral, así como su preparación para la “guerra de movimientos y posiciones”. A lo largo de sus páginas, Errejón y Mouffe se mueven entre la reflexión y la propia praxis política, desvelan sus campos de batalla y desgranan, además, conceptos políticos de calado, como la dicotomía izquierda y derecha, la democracia, el liderazgo carismático y la naturaleza de la representación, para, paralelamente, sentar las bases teóricas del partido y enmarcar como éste surge a partir de una lectura profunda de la realidad, frente la idea de que Podemos nace como una operación demoscópica, electoral y televisiva. En un futuro próximo, el “paso de la trinchera” requerirá de renovadas perspectivas sobre la contienda, especialmente en el terreno institucional, dónde se podrán a prueba los aprendizajes derivados de la propia práctica política.

 

Mireia Castelló es politóloga, especialista en comunicación política e institucional. (@mireiacastello)
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