Reseña: “Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en política’”

fuego y cenizas

LAURA CARDENAL

A estas alturas, somos muchos los que hemos leído el libro ‘Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en política’ de Michael Ignatieff, en el cual, el canadiense explica cómo y por qué decidió dejar su cómoda posición de profesor en la Universidad de Harvard y volver a su Canadá natal para saltar a la arena política. Aunque en las cerca de 200 páginas que tiene su libro, Ignatieff relata con detalle el lado más oscuro y duro de la política, la frivolidad y las disputas internas, el libro es, al mismo tiempo, un tributo a la política como actividad y a los políticos como artífices de la misma. Su primer capítulo, titulado Arrogancia, introduce al lector en el momento en el que el protagonista recibe la propuesta de introducirse en política por parte de unos “hombres de negro” y adelanta ya en sus primeras páginas que es la historia de alguien que vivió el fuego del éxito y las cenizas del fracaso.

Como en todo en la vida, habrá opiniones de todo tipo. Habrá quienes aplaudan su valentía, quienes lo califiquen de arrogante y quienes leerán entre líneas sacando, de cada página, una pequeña reflexión. Yo tengo un poco de cada uno de esos grupos, sin embargo, coincido con la opinión de aquellos que piensan que hay algo de honorable en que, por fin, alguien decida contar cómo es fracaso al que, tarde o temprano y con más o mayor acierto, todo político se ha de enfrentar.

Creo, por tanto, como ciudadana, profesional de la comunicación y apasionada de la política que tenemos mucho que aprender. Quizás no tanto de lo que fueron sus 6 años en primera fila política –que también– sino de la claridad y la honestidad con la que él mismo, gracias a la perspectiva que da el tiempo, juzga su propia experiencia.

El relato es una mina de ideas que bien valdrían una reflexión: la inocencia, el miedo, la experiencia compartida y el cinismo. La confianza, el respeto, la vocación… De entre todos los conceptos, hay dos en los que me gustaría ahondar.

El primero es un tema profesional, el tema que aquí nos ocupa: la comunicación como elemento clave de la política. En palabras del propio Ignatieff, la política es la suma de la persuasión, la oratoria y la perseverancia. Si dejamos la perseverancia a un lado, los otros dos términos son facetas de la comunicación. Desde el primer momento, el autor expone la importancia de saber –y ser capaz de trasmitir– por qué estás en política. Él habla de esa historia (storytelling) “que debes contar”, utilizando el verbo deber –y no poder, o querer- y el tiempo en presente –y no en condicional–. En un momento del libro, el canadiense afirma que los ciudadanos “quieren escuchar que estás ahí por ellos” y es en ese punto donde entra la capacidad persuasiva y la construcción de la historia del político. Y hablo de construcción en la acepción más positiva del término, porque supone recabar toda la información del candidato para dar forma a esa historia compartida que unirá su propia vida a la de los ciudadanos. Sin historia común no hay derecho a ser escuchado.

El segundo concepto lo he elegido por su vigencia, la seriedad de sus implicaciones y por inundar –o al menos eso pienso yo– la actitud con la que hoy en día nos aproximamos a la política. Se trata de la perspectiva de entender la política no como guerra, sino como la alternativa a la misma y, en esa línea, tratar a los adversarios como oponentes y no como enemigos.

Desde mi punto de vista, esta aproximación en términos casi bélicos que muchos políticos y ciudadanos tienen –y en la que yo misma me incluyo a veces–, lejos de enriquecer el debate, lo debilita y lo vacía. El objetivo se convierte en desgastar al contrario en lugar de poner todas esas energías en las propias fuerzas. Y así, el fin último acaba siendo vencer, y no convencer.

Y este es, en resumen, el motivo por el que Ignatieff pierde. Más allá de temas coyunturales, del contexto del partido y otras circunstancias, su derrota personal fue, en última instancia, la victoria del partido conservador, que consiguió minar la legitimidad y el derecho del profesor de Harvard a ser escuchado.

Lectura recomendada. Reflexión obligatoria.

Laura Cardenal es consultora de Asuntos Públicos en Inforpress
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