Serie: “Political Animals”

www.pizquita.com

DIANA RUBIO

Las series de índole política han proliferado en los últimos diez años, mostrando ficciones que, basadas en personajes y en la realidad del sector, dan giros a los guiones y crean nuevos roles y personajes con el fin de impresionar y enganchar al espectador en sus capítulos.

Una de esas series es Political Animals, creada en 2012. Su director Greg Berlanti, aprovechando el tirón que Hillary Clinton supuso como primera dama y después como candidata política, unido a los escándalos en los que se vio inmersa, han servido como base en la construcción de esta ficción de seis capítulos que cuenta la historia de la familia Barrish, comenzando con su vida dentro de la Casa Blanca cuando el padre era presidente de los Estados Unidos y continuando con el relato de las aspiraciones políticas de la matriarca, que llega a ser secretaria de Estado. Este argumento, se riega en esta serie política con la mediatización a la que se encuentran expuestos los miembros de la familia debido a su condición de personajes públicos, lo que complica las relaciones entre ellos y la ocultación de determinados secretos que harían peligrar su popularidad y reputación. Un guión argumental amarillista con una protagonista de excepción como es Sigourney Weaver en el papel protagonista de Elaine Barrish, hacen de esta ficción del siglo XXI un reflejo de la política norteamericana en su cúpula, mostrando con dotes de humor e ironía, pinceladas de aspectos turbios de la misma, siempre salvaguardando las distancias y las relaciones geopolíticas del país norteamericano.

A la trama política, se suman elementos oscuros y tramas que llevan a la reflexión sobre la infidelidad, la homosexualidad y las drogas junto con el guardar las apariencias y el salir airoso de las disputas y escarceos extramatrimoniales, con el propósito de seguir contando con el beneplácito de la sociedad norteamericana.

Hablado en términos de comunicación política, esta serie es idónea para ver ejemplos acerca de la estrategia, la negociación política con los medios de comunicación y la comunicación de crisis. Pinceladas de como el agenda setting en muchas ocasiones es primordial también se ven en esta ficción norteamericana, junto a la búsqueda de historias del pasado que hagan a los políticos más humanos. Por último, muestra claramente la función de los llamados spin doctors, que encuentran su rol en el hijo mayor de la familia protagonista.

La progresión de esta ficción norteamericana enseña a través de las vueltas al pasado, cómo meter en contexto la trama principal y las relaciones entre los protagonistas, con el propósito de que quien lo ve desde fuera pueda entender por qué actuaron de una u otra manera, llegando incluso a querer a los miembros de esta problemática familia en su afán por aparentar lo que realmente quieren ser y no son.

Podemos decir que Political Animals pretende ser una crítica ácida a la imagen de perfección de las familias de las altas esferas políticas, siempre exagerando la superficialidad de sus personajes cuando tienen verdaderos problemas familiares y periodistas acechando para sacarlos a la luz. Esta afirmación se justifica con una de las frases mas llamativas que la protagonista pronuncia a su marido: “ las campañas políticas son carreras olímpicas de la hipocresía”.

La política y la vida privada se van sucediendo a lo largo de la serie, dando protagonismo comparado a ambos aspectos, donde el enlace de las tramas argumentarles y los inesperados cambios de rol en los personajes sorprenden con la visión y la historia de la serie.

Si algo resalta de esta serie, es la importancia del papel de la mujer en política, fomentando el empoderamiento femenino y apostando por la reconciliación familiar en un hogar roto por los problemas y las adicciones. Una brecha familiar que deben disimular, aparentando ser una familia modelo al ocupar puestos de responsabilidad de los Estados Unidos, pero que es imposible que no les estalle en sus propias manos, como en el desarrollo de la serie puede apreciarse, y que recuerda demasiado a los secretos y mentiras de la realidad política como la crisis acontecida con el caso Lewinsky a finales de los años noventa, por lo que la comunicación de crisis parte como otro pilar de la comunicación política que puede verse en la serie.

Bajo mi punto de vista, Political Animals es una serie entretenida, con momentos de diálogo muy espesos pero que hacen dinámica su historia por la acidez de otros momentos y termina enganchando porque el personaje principal consigue empatizar con la audiencia y aumenta las expectativas de un final cuanto menos, sorprendente.

Luchas de poder internas, tramas y giros de 360 grados consiguen hacer de esta serie una opción perfecta de la que disfrutar en los ratos libres. Os invito a verla, y a compartir vuestras reflexiones acerca de que os ha parecido.

Diana Rubio es consultora en comunicación, protocolo y eventos. Organiza los B&P Sevilla @driecel
Descargar en pdf
Ver el resto de artículos del número 6

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *